Recomendado del día: salir al jardín descalzo, pararse justo donde empieza el pasto, meditar unos segundos acerca de la naturaleza del mismo, detenerse en la duda de si pinchará o no y zambullirse con toda la confianza que sea posible obtener de que ese pasto frente a los dedos de nuestros pies no es del que pincha.
Nota suplementaria: Si el pasto efectivamente no pinchaba, la sensación es única. Si pinchaba... mis disculpas a las plantas de sus pies :)
sábado, 26 de enero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario