lunes, 16 de junio de 2008

Reciclaje

Ahora se me dio por pensar en vos Mel. Y pensarte a estas horas de la noche; y pensarte bajo influencias de ciertos y recientes acontecimientos, hace que ese cuerpo del que siempre querés salir se desdibuje para decirme, impregnado de tu manera tan SAYNOMORE, una única cosa: DESDRAMATICEMOS.

Pero el problema no es que yo sea, en realidad, una mujercita demasiado melodramática; el verdadero problema es la dificultad de todos ustedes para ver la gravedad de esto que me pasa. Ustedes, sin ofender, carecen de capacidad de abstracción.

Pero, ¿qué pasa si lo hacemos literal?, ¿qué pasa si les cuento que realmente se estuvieron llevando una mitad de mí? ¿Qué pasaría si, de pronto, se dieran cuenta de que me falta un pedazo de cuerpo, por ejemplo? No sería nada grato, ¿no?

Sea cual fuere esa mitad que me falta (porque me podemos dividir, por ejemplo, en arriba y abajo, en derecha e izquierda...) definitivamente no sería grato. Y no me decido qué sería más drástico, si ver un par de piernas caminando sin aparente dueño o si ver una pierna izquierda continuada por un brazo izquierdo y después media boca, media nariz y un ojo. Además de que me resulta inevitable preguntarme, ¿para qué alguien querría una mitad de mí que no va a usar?

Es realmente ridículo. Y siendo la 1:29 am de un día cualquiera, sentada en mi cama con un cuaderno y un lápiz, escuchando dos únicos sonidos aparentes (ahora tres, al ruidito del gas saliendo de la estufa y al de mi lápiz garabateando se sumó el de la heladera) me acuerdo de vos Mel y te digo,
tenés razón,
DESDRAMATICEMOS.


Hace algún tiempo escribí algo así en un cuaderno. Esta tarde, sentada en mi jardín, volví a leerlo y me escandalicé. Sí, me escandalicé porque hoy la situación es mucho más grave. Hoy no sólo soy un cuerpo por la mitad,

hoy,

no soy ni mi mitad.

3 comentarios:

soy invisible, dijo...

Porque siento tu dolor, porque veo como, poco a poco, te estas transparentando, porque lo leo en tus palabras; a pesar que no pueda ver si sonreís todos los días como cuando te conocí; o si seguis revoléando los ojos cuando se te ocurre una idea. Pero lo que normalmente hacen las personas, cuando otra le cuenta algo doloroso, es, sencillamente DESDRAMATIZAR, lo cual, no sé si está bien o si está mal: si la otra persona, quiere que le alivianemos un poquito el dolor o que se lo hagamos más gigante para que, de esa manera, se sientan que las entendemos, que sabemos de su dolor, que sabemos que tiene un agujero del tamaño de África en el medio del pecho. Y sí, la situación es grave, lo sabemos pero, ES NECESARIA. Es necesaria porque ahora, sabemos también que ALGO ESTALLÓ, que eso que tenía que estallar, finalmente ESTALLÓ. Y que por más que te ahogues y sientas como te aprietan la garganta; y tengas las piernas pesadas y no quieras caminar, ésto, es parte de CRECER. Y crecer duele como la puta madre: duele, muchísimo. Y no importa que seas la mitad o una cuarta parte, ¡SOS LAU! SOS, con todo lo que eso implica y con lo que cuesta SER en estos tiempos.
Hoy, sinceramente, sentada en la computadora y fumando más de lo usual, tengo que reconocerte que no te puedo decir que desdramaticemos. No puedo, porque hoy, soy toda dolor. Entonces, lo único que podría es desmenuzar tu dolor para sentirlo un poco y así, tal vez, compartir dolores. Sabiendo de antemano, claro (saber que me costó años asimilar) que uno tiene que buscar salidas creativas, que no todo es tan terrible pero vamos! también sabemos que cuando uno tiene estos estados, lo único que pretende es hundirse más y más; quizás haciendo sonar confesiones de invierno o cuando ya me empiece a quedar solo. Y asi, sentir la presión de que el mundo nos está aplastando la cara; que la gente, es horrible, porque no nos entiende.
Por eso hoy, solo puedo ofrecerte una canción de fondo y un vomitá hasta vaciarte, que voy a estar del otro lado leyéndote.

Te quiero

Anónimo dijo...

cada vez creo mas...
que se menos...

Igual te quiero, como diría Calamaro.

Coty dijo...

Quiero saber si sabés Lau.